
Palacio privado con una fascinante portada plateresca, relacionada con el Renacimiento cordobés del siglo XVI, cuyo puntos iniciales lo forman robustos miradores que contienen en sus bases fustes romanos de granito.
Se encuentra próximo al Palacio de Peñaflor y entre las torres de la iglesia de San Juan y San Gil formando entre estos monumentos un punto importante de la historia de la ciudad de Écija.









